No hay de otra, nuestras miserias nos orillan a amontonarnos y a odiarnos mientras viajamos sudorosos de pie, en un vagón atestado de rostros amargos, viejitas cansadas. Burócratas derrotados de antemano, estudiantes escandalosos, parejitas calenturientas, porros que rayan los vidrios, obreros agotados, perversos manoseadores, secretarias buenonas, carteristas ojetes, obscenos mañosos, cantores invidentes, vendedores ambulantes que son como una plaga, trovadores que visten mejor que o que yo, y aun así estiran la mano sin falta de vergüenza, borrachos malolientes, de toda esa gente que no tiene nada de valor mas que un pinché voto que se han de pelear los políticos en las próximas elecciones, o intercambiándolos por una playerita o cubetita de leche de la conasupo. Y que contradictorio: esos mismos políticos que no viajan en el Metro son los que en gran medida nos han orillado a bajar las escaleras de este purgatorio subterráneo. Si los políticos y los dueños de los noticieros, y los banqueros y los avariciosos y todos los que nunca protestaron contra el saqueo son los que han hecho irrespirable, inhabitable, este país. La podredumbre esta en el aire, en las calles, en el subsuelo, la corrupción, la ambición, la ojeteria que ya parece profesión, contaminan nuestro alimento y son tan inevitables como la deuda externa, pero seguiremos vivos por que no se trata de ponerse dramático y asumir impunemente el papel de victimas, aunque el Fobaproa nos haya estafado hasta el alma.
Finalmente no somos más que marionetas de nuestras propias circunstancias de nuestros miedos de nuestra mediocridad que cada noche nos habla entre sueños para recordarnos que el futuro es cultivar chinches bajo el colchón u observar la danza de las cucarachas en la cocina.
Todo parece indicar que este Apocalipsis no es pasajero, que un buen día el aire será totalmente venenoso, que tendremos que mutar y habitar la penumbra de nuestros defectos y escondernos de este maldito sol quemante y entonces debemos de prepáranos para extinguirnos en la oscuridad para perdernos o devorarnos unos a otros…. Mientras el próximo Metro sacude las vías y rasga con sus luces nuestras respectivas derrotas.
perdon si el saco es muy grande…
Si usted escribio esto, felicidades! Ha logrado despertar y tocar emociones de una forma muy particular. Si bien no estoy de acuerdo con algunas cosas que escribio, en general el texto es muy bueno.