Ciudad de México
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Irrita a grupos afroamericanos en EU emisión de estampilla de Memín Pinguín
30-junio-05 (08:40)
Dirigentes de los derechos civiles dicen que las estampillas mexicanas son racistas, informan The Washington Post y New York Times.
WASHINGTON.– La emisión de una serie de sellos de México con la caricatura de Memín Pinguín, el personaje negro de una tira cómica, irritó a los grupos de afroamericanos en Estados Unidos, y la controversia ocupa hoy la atención de los principales diarios. La controversia la causó la emisión de 750 mil estampillas postales con la figura de Memín Pinguín, un niño negro dibujado con ojos enormes, labios carnosos y orejas prominentes que fue creado en 1942 como un personaje de historietas.El asunto es particularmente polémico después de la controversia suscitada semanas atrás por las declaraciones del presidente de México, Vicente Fox, quien dijo que los inmigrantes indocumentados en Estados Unidos están dispuestos a emplearse en trabajos que “ni siquiera los negros quieren”.Líderes afroamericanos pidieron al presidente George Bush condenar la emisión por parte del Gobierno de México del sello postal de Memín Pinguín por considerarlo racista.”Dirigentes de los derechos civiles dicen que las estampillas mexicanas son racistas”, informó el diario The Washington Post en un artículo de primera página.Según el Post, los dirigentes de la Asociación Nacional para el Progreso de la Gente de Color (NAACP por su sigla en inglés), la Coalición Rainbow/Push, el Consejo Nacional de La Raza y la Liga Nacional Urbana “denunciaron la imagen (de Memín Pinguín) en los términos más enérgicos”. “New Racial Gaffe in Mexico; This Time It’s a Tasteless Stamp Set”, tituló el diario The New York Times en un artículo de su corresponsal en ciudad de México.El personaje “tiene buenas intenciones pero es un desgraciado, y sus maneras y forma de hablar refuerzan los estereotipos de los negros como holgazanes, traviesos y mal educados”, señaló el artículo del Times.
WASHINGTON.– La emisión de una serie de sellos de México con la caricatura de Memín Pinguín, el personaje negro de una tira cómica, irritó a los grupos de afroamericanos en Estados Unidos, y la controversia ocupa hoy la atención de los principales diarios. La controversia la causó la emisión de 750 mil estampillas postales con la figura de Memín Pinguín, un niño negro dibujado con ojos enormes, labios carnosos y orejas prominentes que fue creado en 1942 como un personaje de historietas.El asunto es particularmente polémico después de la controversia suscitada semanas atrás por las declaraciones del presidente de México, Vicente Fox, quien dijo que los inmigrantes indocumentados en Estados Unidos están dispuestos a emplearse en trabajos que “ni siquiera los negros quieren”.Líderes afroamericanos pidieron al presidente George Bush condenar la emisión por parte del Gobierno de México del sello postal de Memín Pinguín por considerarlo racista.”Dirigentes de los derechos civiles dicen que las estampillas mexicanas son racistas”, informó el diario The Washington Post en un artículo de primera página.Según el Post, los dirigentes de la Asociación Nacional para el Progreso de la Gente de Color (NAACP por su sigla en inglés), la Coalición Rainbow/Push, el Consejo Nacional de La Raza y la Liga Nacional Urbana “denunciaron la imagen (de Memín Pinguín) en los términos más enérgicos”. “New Racial Gaffe in Mexico; This Time It’s a Tasteless Stamp Set”, tituló el diario The New York Times en un artículo de su corresponsal en ciudad de México.El personaje “tiene buenas intenciones pero es un desgraciado, y sus maneras y forma de hablar refuerzan los estereotipos de los negros como holgazanes, traviesos y mal educados”, señaló el artículo del Times.
Comentario:
Y después porque se va uno con la idea de que los gringos son “medio tarados” -concepto compartido con muchas naciones del mundo. Ni mencionar la conocida y constante ignorancia del pueblo norteamericano -en promedio- sobre cuestiones generales a nivel mundial. Sí, es molesto. No, no sería la primera vez que este tipo de cosas ocurren con los estadounidenses. Ni sería la primera vez que un pseudo-periodista, radicado en otro país -en este caso específico México- habla sin pensar, “escribe con las patas” y no tiene empacho en exhibir su desconocimento sobre las costumbres, idiosincracia y aspectos básicos de la cultura mexicana contemporánea. ¡Es como si un escritor de este país confundiera a Superman con Conan, el bárbaro! ¡Pero en fin, que se les puede pedir! Seguro no que conozcan un “comic” de este tipo y que representa uno de los íconos del movimiento de historietas gráficas en México. ¡Ahora, hay que rendir cuentas al vecino del norte, porque algo -en esta ocasión son unas “inches” estampillas- no son de su completo agrado! Ya se ve a lo lejos que el gobierno del “iniputable” Fox cederá ante el cuatrapeo mental y paranoia estúpida de “organizaciones sociales” de EU.
Sólo me queda algo por decir: ¡Bienvenido al México de los 40’s JAMES C. McKINLEY Jr.!
Necoro
Esta es la vitual competencia para el Aibo producido por Sony
Necoro fabricado por Omron
Las "perras" dudas
Activismo oficial podría ocasionar multa y prisión: Chuayffet
El Economista
Política, Página 35
Martín Román Ortiz
Nota Publicada: 28/06/2005
El presidente Vicente Fox se hará acreedor a una multa de 200 a 400 días de salario mínimo y prisión de uno a nueve años si participa en el mitin del 2 de julio, al que convoco desde su cargo como primer mandatario de la nación, toda vez que con ello quebranta la Constitución y el Código Penal Federal. Así lo aseguró el coordinador priista en la Cámara de Diputado, Emilio Chuayffet, tras precisar que de asistir a ese acto, Fox Quesada violentaría el Artículo 41 constitucional, fracción tercera, que establece los principios rectores de la ley Federal Electoral: imparcialidad, legalidad, certeza, independencia y objetividad. Precisó que el artículo 407 del Código Penal, fracción cuarta, señala que se castigará a todo funcionario que “proporcione apoyo o preste algún servicio a los partidos políticos o a sus candidatos, a través de sus subordinados, usando del tiempo correspondiente a sus labores, de manera ilegal”.
Comentario:
¡Por fin salí de dudas! Hasta que alguien respondió el cuestionamiento. El concepto yo lo tenía bien, aunque no ubicado de forma correcta. Sí, es un delito que se puede castigar de forma penal. Ningún funcionario del gobierno puede actuar o presentarse en la campaña de algún candidato. Por eso me parece que tanto a AMLO -pues apareció primero- como a Vicente Fox les vale un sorbete el destino de la nación. Ellos sólo buscan -como siempre- su beneficio personal. Desgraciadamente, los órganos como el IFE y la Auditoría Superior de la Federación (ASF) no cuentan con los medios necesarios para coaccionar a los actores políticos y evitar que se salgan de los marcos establecidos. Tanto Fox como el “Pejesapo” retaron la autoridad del IFE -a pesar de los llamados del órgano electoral- y señalaron que sí se presentarán a los actos proselitistas de su partido. Esto, en vez de actuar de forma comedida y tratar de no “enrarecer” más el ambiente político mexicano. O sea, les vale “un pito” el pueblo y su esfuerzo por tratar de transparentar los procesos electorales en México. Cuando Fox compitió durante los comicios del 2000, exigió a Ernesto Zedillo -¡Y fíjense bien quién era Zedillo!- que no apoyara a su partido en las elecciones y se centrara en sus funciones como estadista. Zedillo se situó entonces como árbitro moral del proceso que dió la victoria al PAN. Como sea que ese asunto concluyera, hoy día, personas como AMLO piden equidad, justicia y transaparencia en la campañas, cuando ni él mismo brinda lo que exige con tanto ahínco. Fox, es un pobre “Pipope”, no se le puede pedir mucho. Sin embargo y después de sus recientes declaraciones, ninguno de los dos podrá eregirse en árbitro de la contienda, aunque desgraciadamente tendremos que escucharlos propasarse una vez más. Además de verlos situarse en el altar de “Santa Cucufata” pidiendo Hoy, Hoy, Hoy, castigos y sanciones ejemplares para sus respectivos rivales, así como vales de despensa y excensiones tributarias a los santos patronos de la iniciativa privada nacional y extranjera. ¿Y por qué mencione antes a la “carranceada” Auditoría Superior de la Federación? Fácil, en días recientes la SCJN falló contra la ASF, señalando que no tiene la capacidad jurídica para exigir al ejecutivo o al IPAB, la devolución del capital usado para el famoso “rescate bancario” ó Fobaproa. Cuando mucho puede “aconsejar” o “sugerir” la “observancia” de ciertos preceptos, etcétera. ¿Entonces para que diablos pagas la creación de una cosa como la ASF, si el asunto no va pasar a mayores? ¿Entonces para qué Fox usa en su campaña algo como la apertura del Fobaproa, si no está dispuesto a permitir que “su” PAN tenga algún tipo de oportunidad en las elecciones del 2006? Porque esto seguramente tendrá repercusiones contra el capital político de cualquiera de los individuos que salga elegido como candidato del “albiazul”. Por otro lado, SÍ, la SCJN falló contra las capacidades de la ASF, pero nadie dijo -ni siquiera de paso- que no hubiesen irregularidades en el caso, asunto central en las exigencias de la Auditoría Superior, la cual pedía su cabal esclarecimiento. Sólo una cosa es cierta, el pueblo de México resultó escaldado y burlado una vez más por autoridades en todos los niveles de esta “hermosa nación”, quienes únicamente velan por cuestiones personales, como la salvaguarda de su reputación en los medios de comunicación masiva, caso específico el caso de Santiago Creel.
Moraleja: Esta situación se repitirá “ad infinitum” hasta que nosotros lo permitamos, cosa que al parecer seguirá ocurriendo hasta que nos cargue a TODOS “la tía de las muchachas”.
El Economista
Política, Página 35
Martín Román Ortiz
Nota Publicada: 28/06/2005
El presidente Vicente Fox se hará acreedor a una multa de 200 a 400 días de salario mínimo y prisión de uno a nueve años si participa en el mitin del 2 de julio, al que convoco desde su cargo como primer mandatario de la nación, toda vez que con ello quebranta la Constitución y el Código Penal Federal. Así lo aseguró el coordinador priista en la Cámara de Diputado, Emilio Chuayffet, tras precisar que de asistir a ese acto, Fox Quesada violentaría el Artículo 41 constitucional, fracción tercera, que establece los principios rectores de la ley Federal Electoral: imparcialidad, legalidad, certeza, independencia y objetividad. Precisó que el artículo 407 del Código Penal, fracción cuarta, señala que se castigará a todo funcionario que “proporcione apoyo o preste algún servicio a los partidos políticos o a sus candidatos, a través de sus subordinados, usando del tiempo correspondiente a sus labores, de manera ilegal”.
Comentario:
¡Por fin salí de dudas! Hasta que alguien respondió el cuestionamiento. El concepto yo lo tenía bien, aunque no ubicado de forma correcta. Sí, es un delito que se puede castigar de forma penal. Ningún funcionario del gobierno puede actuar o presentarse en la campaña de algún candidato. Por eso me parece que tanto a AMLO -pues apareció primero- como a Vicente Fox les vale un sorbete el destino de la nación. Ellos sólo buscan -como siempre- su beneficio personal. Desgraciadamente, los órganos como el IFE y la Auditoría Superior de la Federación (ASF) no cuentan con los medios necesarios para coaccionar a los actores políticos y evitar que se salgan de los marcos establecidos. Tanto Fox como el “Pejesapo” retaron la autoridad del IFE -a pesar de los llamados del órgano electoral- y señalaron que sí se presentarán a los actos proselitistas de su partido. Esto, en vez de actuar de forma comedida y tratar de no “enrarecer” más el ambiente político mexicano. O sea, les vale “un pito” el pueblo y su esfuerzo por tratar de transparentar los procesos electorales en México. Cuando Fox compitió durante los comicios del 2000, exigió a Ernesto Zedillo -¡Y fíjense bien quién era Zedillo!- que no apoyara a su partido en las elecciones y se centrara en sus funciones como estadista. Zedillo se situó entonces como árbitro moral del proceso que dió la victoria al PAN. Como sea que ese asunto concluyera, hoy día, personas como AMLO piden equidad, justicia y transaparencia en la campañas, cuando ni él mismo brinda lo que exige con tanto ahínco. Fox, es un pobre “Pipope”, no se le puede pedir mucho. Sin embargo y después de sus recientes declaraciones, ninguno de los dos podrá eregirse en árbitro de la contienda, aunque desgraciadamente tendremos que escucharlos propasarse una vez más. Además de verlos situarse en el altar de “Santa Cucufata” pidiendo Hoy, Hoy, Hoy, castigos y sanciones ejemplares para sus respectivos rivales, así como vales de despensa y excensiones tributarias a los santos patronos de la iniciativa privada nacional y extranjera. ¿Y por qué mencione antes a la “carranceada” Auditoría Superior de la Federación? Fácil, en días recientes la SCJN falló contra la ASF, señalando que no tiene la capacidad jurídica para exigir al ejecutivo o al IPAB, la devolución del capital usado para el famoso “rescate bancario” ó Fobaproa. Cuando mucho puede “aconsejar” o “sugerir” la “observancia” de ciertos preceptos, etcétera. ¿Entonces para que diablos pagas la creación de una cosa como la ASF, si el asunto no va pasar a mayores? ¿Entonces para qué Fox usa en su campaña algo como la apertura del Fobaproa, si no está dispuesto a permitir que “su” PAN tenga algún tipo de oportunidad en las elecciones del 2006? Porque esto seguramente tendrá repercusiones contra el capital político de cualquiera de los individuos que salga elegido como candidato del “albiazul”. Por otro lado, SÍ, la SCJN falló contra las capacidades de la ASF, pero nadie dijo -ni siquiera de paso- que no hubiesen irregularidades en el caso, asunto central en las exigencias de la Auditoría Superior, la cual pedía su cabal esclarecimiento. Sólo una cosa es cierta, el pueblo de México resultó escaldado y burlado una vez más por autoridades en todos los niveles de esta “hermosa nación”, quienes únicamente velan por cuestiones personales, como la salvaguarda de su reputación en los medios de comunicación masiva, caso específico el caso de Santiago Creel.
Moraleja: Esta situación se repitirá “ad infinitum” hasta que nosotros lo permitamos, cosa que al parecer seguirá ocurriendo hasta que nos cargue a TODOS “la tía de las muchachas”.
Hay con queso las quesadillas!!
Ya sé que muchos me van a decir “sí, claro sigue soñando”, pero lo que es una realidad, es que nuestro equipo nacional de futbol ya NO es visto como víctima en el resto del mundo, ya NO es uno de esos equipos que sólo sirven para rellenar los torneos y ya NO es aquel equipo al que la prensa llamaba “ratoncitos verdes”. Hoy México como potencia latinoamericana en futbol es una gran realidad, pregúntenle a los brasileños o a los argentinos. Es hora de que nos dejemos de pensamientos derrotistas como “Uyyy no, ¿contra Brasil?… ya perdimos” y por fin veamos un juego con la confianza de que el Tri va a hacer bien las cosas. Hoy el diario francés L’Équipe, uno de los diarios deportivos más importantes e influyentes del mundo, basándose en un analisis “hombre por hombre”, afirmó que México es uno de los candidatos a ser campeón del mundo en la Copa Mundial de Alemania 2006, mucha gente se atacó de risa por dicha nota, pero la verdad es que sí se tienen muchas posibilidades y como dice el título de esta nota “hay con queso las quesadillas” por que hay raza para enfrentar al que sea sin miedo, sin importar los nombres o los sueldos de los contrarios, hoy tenemos una nueva generación de jugadores mexicanos que no se achica ante la camiseta del rival y que va a por todas. Así deberíamos ser todos los mexicanos, con huevos que CLARO que se puede!.
La onda de la vaca y otros menesteres
Es obvio pensar que aquello que es “el otro”, es contrario a las creencias que nos rigen, es el opuesto, lo antagónico -y en algunos casos extremos-, el enemigo. Sin embargo, todos los que hablamos de esta forma y respecto a los mismos temas nacionales, estamos preocupados por la seriedad de eventos que se han desatado en el país. La criminalidad que ha rebasado a las autoridades y a las instituciones judiciales de la nación. La corrupción en las esferas medianas y altas de las instituciones públicas de México. El deteriorado nivel educativo de nuestras escuelas públicas que atienden a nuestros jóvenes en niveles básico, medio y superior. El nivel socioeconómico, la inflación, la deuda externa, la crisis, los levantamientos armados de grupos radicales, las intenciones “expansionistas” del agraciado vecino del norte. La avaricia y ambición de transnacionales por todo aquello que signifique ganancia -a costa de las personas, medioambiente, conocimientos, cultura, tradiciones, instituciones o países-. La indiferencia de la mayoría de las personas respecto a temas de relevancia vital, como la cosecha, legislación y consumo de alimento transgénico. La importación ilegal a México de productos agrícolas como el chile. La contaminación. El desgaste inmenso e irracional de nuestros recursos naturales. La elección “razonada” de nuestros gobernantes -de los cuales y con la suma de todos, no se hace uno-, entre muchos más.
La historia ha demostrado -y usando las palabras de alguien más- que el gobierno “es el enemigo histórico” del pueblo mexicano. Desde Iturbide hasta Zedillo. Desde Plutarco Elías Calles hasta Andrés Manuel López Obrador. Todos han usado el poder para su propio beneficio, han sacado provecho de lo que han podido. Del dinero, de los recursos, de la “buena voluntad” de la gente, de sus necesidades. Ninguno ha perseguido, en realidad, el bien común.
Al igual que el PRI, el satanizado Porfirio Díaz -no por ello menos dictador- ayudó al país a alcanzar prosperidad durante su mandato, amplió la red ferroviaria, extendió las operaciones comerciales y económicas mexicanas en el extranjero. La imagen de México delante de la comunidad internacional, sino era impecable, era bastante buena. Inversionistas de todas partes del mundo venían a hacer negocios. No obstante, eso nunca significó que las condiciones en las cuales vivía la inmensa mayoría de la población fuesen buenas, vaya, siquiera aceptables (¿Suena como a “algo conocido”? ¿Dónde andarás innombrable? ¿Y qué tal las teorías de “foxilandia”?). Una de las causas más difundidas en los libros de texto, es la inconformidad social de las clases bajas. La Revolución Mexicana inició como eso, la urgencia de las personas aquejadas por la pobreza para solucionar su “problema de hambre”. No tardaron en aparecer “como de la nada” líderes y caudillos preocupados por “el bien de la gente” tales como Pancho Villa, Pascual Orozco, Álvaro Obregón, Venustiano Carranza (cuyo apellido todavía es sinónimo de engaño, ejemplo: “Me quieres carrancear”) y demás etcéteras. Ninguno de ellos vió por el pueblo. Al contrario, se aprovecharon de la fuerza del movimiento social para hallar respuesta a sus propios intereses. Casi todos ellos terminaron muertos por otros “líderes revolucionarios”. Claro, Calles acabó con las revueltas internas, creo instituciones para el crecimiento armónico, pero a un costo muy elevado, el cual todavía sufrimos hoy.
Desgraciadamente hoy como ayer, la gente se abandona muy fácilmente a la corriente y siente que sus simpatías -arrobadas por carismático cuadillo- son respondidas de “coraza” por él -tal vez provocado por el complejo casi biológico del “Huey Tlatoani”-. Por otro lado, la reeducación de los mexicanos después de la etapa revolucionaria se dio de una manera nada convencional. A veces jalando aquí (el desarme de grupos e individuos a lo ancho y largo del país), pactando allá (con Fidel “Munra” Velázquez y el sometido movimiento sindical) y matando acullá (tantos episodios en este rubro que no tiene caso nombrarlos a todos en este momento) -ejemplo específico en Guerrero y las mencionadas anteriormente como la “Plaza de las Tres Culturas” y el “Halconazo”-. Con respecto a las culpas de un partido o de un gobierno, Todos en este país tienen la culpa ¿Por qué radicalizar una postura como esta, la cual no ayuda en nada a México? Tal vez para empezar a cobrar conciencia de la concatenación de eventos. Porque ningún partido o adminisración federal ha mostrado verdadera voluntad para resolver las continuas crisis sociales y económicas. Únicamente usan, destilan y reproducen la miseria del pueblo con motivos puramente económico-personales. La gente no tiene la determinación suficiente y posee una enorme apatía para solucionar de una vez por todas cuestiones fatales como el Fobaproa, el jucio contra Echeverría (plagado como está de “errores” en la construcción de la demanda), el olvidado y retrasado conflicto agrario, y ahora, el temible y aterrador problema del narcotráfico. Como decía mi madre: “Tanta culpa tiene el que mata a la vaca… como el que le detiene la pata”.
La historia ha demostrado -y usando las palabras de alguien más- que el gobierno “es el enemigo histórico” del pueblo mexicano. Desde Iturbide hasta Zedillo. Desde Plutarco Elías Calles hasta Andrés Manuel López Obrador. Todos han usado el poder para su propio beneficio, han sacado provecho de lo que han podido. Del dinero, de los recursos, de la “buena voluntad” de la gente, de sus necesidades. Ninguno ha perseguido, en realidad, el bien común.
Al igual que el PRI, el satanizado Porfirio Díaz -no por ello menos dictador- ayudó al país a alcanzar prosperidad durante su mandato, amplió la red ferroviaria, extendió las operaciones comerciales y económicas mexicanas en el extranjero. La imagen de México delante de la comunidad internacional, sino era impecable, era bastante buena. Inversionistas de todas partes del mundo venían a hacer negocios. No obstante, eso nunca significó que las condiciones en las cuales vivía la inmensa mayoría de la población fuesen buenas, vaya, siquiera aceptables (¿Suena como a “algo conocido”? ¿Dónde andarás innombrable? ¿Y qué tal las teorías de “foxilandia”?). Una de las causas más difundidas en los libros de texto, es la inconformidad social de las clases bajas. La Revolución Mexicana inició como eso, la urgencia de las personas aquejadas por la pobreza para solucionar su “problema de hambre”. No tardaron en aparecer “como de la nada” líderes y caudillos preocupados por “el bien de la gente” tales como Pancho Villa, Pascual Orozco, Álvaro Obregón, Venustiano Carranza (cuyo apellido todavía es sinónimo de engaño, ejemplo: “Me quieres carrancear”) y demás etcéteras. Ninguno de ellos vió por el pueblo. Al contrario, se aprovecharon de la fuerza del movimiento social para hallar respuesta a sus propios intereses. Casi todos ellos terminaron muertos por otros “líderes revolucionarios”. Claro, Calles acabó con las revueltas internas, creo instituciones para el crecimiento armónico, pero a un costo muy elevado, el cual todavía sufrimos hoy.
Desgraciadamente hoy como ayer, la gente se abandona muy fácilmente a la corriente y siente que sus simpatías -arrobadas por carismático cuadillo- son respondidas de “coraza” por él -tal vez provocado por el complejo casi biológico del “Huey Tlatoani”-. Por otro lado, la reeducación de los mexicanos después de la etapa revolucionaria se dio de una manera nada convencional. A veces jalando aquí (el desarme de grupos e individuos a lo ancho y largo del país), pactando allá (con Fidel “Munra” Velázquez y el sometido movimiento sindical) y matando acullá (tantos episodios en este rubro que no tiene caso nombrarlos a todos en este momento) -ejemplo específico en Guerrero y las mencionadas anteriormente como la “Plaza de las Tres Culturas” y el “Halconazo”-. Con respecto a las culpas de un partido o de un gobierno, Todos en este país tienen la culpa ¿Por qué radicalizar una postura como esta, la cual no ayuda en nada a México? Tal vez para empezar a cobrar conciencia de la concatenación de eventos. Porque ningún partido o adminisración federal ha mostrado verdadera voluntad para resolver las continuas crisis sociales y económicas. Únicamente usan, destilan y reproducen la miseria del pueblo con motivos puramente económico-personales. La gente no tiene la determinación suficiente y posee una enorme apatía para solucionar de una vez por todas cuestiones fatales como el Fobaproa, el jucio contra Echeverría (plagado como está de “errores” en la construcción de la demanda), el olvidado y retrasado conflicto agrario, y ahora, el temible y aterrador problema del narcotráfico. Como decía mi madre: “Tanta culpa tiene el que mata a la vaca… como el que le detiene la pata”.



